" Odio la violencia y decidí que la violencia que saliera en mis libros no fuera amable, complaciente, épica y deseable, porque no la veo así, sino temible y repelente porque a mí la violencia me da miedo y me repele".
Tres son las veces en que Andréu Martín ganó el Premio Hammet (otorgado por la Asociación de Escritores Policíacos) Esta vez fue con Bellísimas personas. En este reportaje hablamos de las distintas etapas de su obra, de su odio a la violencia, del terrorismo, de su pasión por el cómic, de los géneros y la literatura juvenil.
¿Hay diferentes etapas en la producción de tu obra?
Seguro que hay diferentes etapas, aunque nunca me lo he planteado concretamente. Hay una primera etapa, de prueba y aprendizaje, que se inicia con "Aprende y calla" (la primera novela que saco a visitar editoriales), y con "El señor Capone no está en casa", con "A navajazos" (una novela fallida) y con "La Otra gota de agua" (novela que publicaré después de "Prótesis" pero que es anterior, muy anterior: en realidad es la primera novela que escribí en mi vida). La segunda etapa se iniciaría con "Prótesis", que es una novela prematura. Quiero decir que rompió, sin querer, la línea ascendente de las otras tres anteriores. De pronto, salió algo mucho más potente y sincero y ambicioso de lo que las tres anteriores podían hacer prever. "Prótesis" me pone el listón más alto de lo que yo esperaba y quería, la movida que hay en torno a esa obra me desconcierta y acoquina y, cuando me planteo escribir la siguiente, ya no soy el juguetón inocente del principio. Entonces, escribo "Por amor al Arte", que opone a la visceralidad de "Prótesis" una mayor premeditación y cautela que ya existirá en mis obras futuras. Con estas dos obras, me creo la fama de escritor sanguinario y sádico, que responde a una estrategia (casi militancia) perfectamente meditada... Ya te digo que no he analizado de cerca la cuestión, pero más tarde tendríamos que hablar de mi deriva hacia la novela juvenil, que me permite fugarme del género negro para probar otros, y... en fin, creo que "Bellísimas Personas" es prometedora de otra etapa en la que predomina la reflexión sobre la acción. Y, bueno, el disparate de "Espera, ponte así", que quizá signifique otra etapa distinta...
¿Cómo definirías a "Barcelona Connection"?
Es una novela fácil, quizá un poco simple, que sin embargo ha recibido el aplauso unánime de editores, público y crítica de todos los países que me han editado. Quizá porque, después de mi etapa sanguinolenta, era la novela más light. (Quizá podríamos decir que es iniciadora de una nueva etapa? No sé: queda claro que el autor no es el más
indicado para teorizar sobre su obra).
¿Y "Prótesis"?
En cierta medida ya la he definido antes. Una sorpresa en mi trayectoria, un desafío que me obligó al más difícil todavía cuando yo no estaba seguro de estar preparado para ello. En ella, la truculencia de las secuencias de acción es perfectamente buscada. Odio la violencia y decidí que la violencia que saliera en mis libros no fuera amable, complaciente, épica y deseable, porque no la veo así, sino temible y repelente porque a mí la violencia me da miedo y me repele. Y, además, descubrí que la descripción de tantas
atrocidades era una magnífica manera de descargar tensión.
¿"A martillazos"?
Al contrario que "Barcelona Connection", es una de mis novelas más atrevidas y una de las menos apreciadas y aplaudidas. A mí me gusta mucho. Y diría que fue la primera de mis novelas en que me planteé expresamente que, a pesar de todas las expectativas, acabara bien.
¿Cómo surge la colección Cosecha Roja de quien fuiste director ?
Fue una idea de Chimirri, un argentino que trabaja en Ediciones B. No sé mucho más.
¿Por qué elegiste segundo libro de esa colección a "Manual de perdedores" de Juan Sasturain?
No estoy seguro de haberlo elegido yo, pero en todo caso reunía dos condiciones esenciales: el libro me parece magnífico y Juan Sasturáin es mi amigo. En aquella época, él vivía en Barcelona y nos veíamos con mucha frecuencia.
¿Qué opinión te merece el policial argentino?
Me parecía excelente cuando nos llegaba aquí y lo leíamos. Piensa que yo tuve la oportunidad de leer los "Peces de colores" de Chandler, y a José Giovanni, en aquella excelente Serie Negra de Ricardo Piglia de la Editorial Tiempo Contemporáneo (aún conservo un ejemplar).. Me encantaban aquellas traducciones rellenas de lunfa, quizá porque tuve un tío bandoneonista y el tango fue música de mi infancia, aun en Barcelona. Luego, mi amistad con Sasturáin y con Saccomanno me abrió puertas y me permitió disfrutar de esa serie negra muy negra y muy dura que ha cristalizado finalmente en la maravillosa "Plata Quemada" de... ¡Mirá vos! Acabo de descubrir que se trata del mismo Piglia que dirigía aquella memorable colección... Porque se trata del mismo ¿nossierto? ¡Mirá vos! (Últimamente, he disfrutado de la serie negra argentina, con acento y lunfa incluídos, viendo NUEVE REINAS y, ayer, LA CIÉNAGA.)
¿Se puede seguir pensando en géneros literarios?
Se puede y se debe... ¡Uy, qué pregunta tan difícil! Los géneros literarios son una forma de literatura nacida de la necesidad cultural de un tipo determinado de lectores y, mientras aceptemos que existen muchos tipos distintos de lectores que deben ser satisfechos cada uno según sus necesidades, naturalmente que los géneros literarios tendrán sentido. La novela de género es un juego intelectual que exige (como todo juego) una complicidad entre las dos partes: el lector y el autor. El lector aficionado a la novela negra (o a la ciencia-ficción, o a la erótica, o a la histórica, etc.) acude a la lectura buscando unos elementos determinados y muy precisos. El autor de género se enfrenta entonces al desafío de ofrecer aquello que le pide el lector, lo de siempre, el tópico, pero sorprendiéndole y dando la sensación de que la suya es una nueva lectura innovadora de lo de siempre. El aficionado a este juego no puede prescindir de él y no se sentirá satisfecho con novelas que huyen de los elementos que para él son esenciales. Por tanto, mientras haya lectores de género, deberán existir las novelas de género.
Para vos, ¿la eficacia del género policial radica en la denuncia y el realismo social o en las demandas del mercado?
Aclaremos primero lo que entendemos por eficacia. ¿Te refieres al hecho de que guste ese policial, al elemento que le da calidad? O sea: ¿si la calidad de una novela negra radica en la denuncia...? Respondo: no sólo en ella. ¿Si la calidad radica en las exigencias del mercado? Esta parte no la entiendo. Si "demandas del mercado" significa la existencia de un público incondicional lector aficionado a novelas policiales, te diré que sí, claro, que es imprescindible que existe este público consumidor y exigente para que
haya novela policial de calidad. En todo caso, yo mencionaría muchos otros motivos para medir la eficacia o calidad o poder de seducción de una novela y el principal de ellos sería sin duda la capacidad de proponer al lector un juego coherente, con unas
reglas estrictas y ser capaces de desarrollar y concluir la novela respetando esas reglas. Eso es lo principal. Los otros elementos, como el humor, o la denuncia social, o el erotismo, o la violencia, son elementos añadidos, más o menos importantes, más o menos prescindibles, como lo demuestra el hecho de que hay grandes novelas policíacas que han prescindido de alguno de esos elementos y continúan siendo grandes novelas
policíacas.
¿También la denuncia social?
A mí me parece difícil porque opino que no se puede hablar de leyes, de transgresores, de policía, de jueces, de justicia y de corrupción sin estar haciendo una forma u otra de denuncia social, pero fíjate en que hablo de ella más como de un elemento inevitable, inherente al mismo tema de la novela negra (o policíaca, incluso, porque la misma Agatha Christie hace sin proponérselo una forma de retrato social que queda en cuestión).
¿Cuál es la situación del género negro en España?
Te lo diré en una palabra: fatal. Te lo aclaro en pocas más: no existe una sola colección policíaca publicada en España en ninguno de los idiomas oficiales: ni en castellano, ni en catalán, ni en gallego ni en euskera. Un desastre. Y peor aún: los editores (¡TODOS!) han llegado a la conclusión que no hay público para ella. De forma que se publica a Mosley, Paretsky, Hammett, Chandler, etc. fuera de colección, con lo que se están cargando todo un movimiento cultural. En fin. O sea: fatal.
La nueva situación del mundo frente al terrorismo, ¿abre una nueva perspectiva para el policial?
Todo lo que ocurre en la sociedad (y sobre todo aquello que implica armas, trasgresión, muertes, etc) es elemento esencial para el policial. De todas formas, hay que observar que en España hace muchos años que sufrimos el fenómeno del terrorismo de ETA y se ha escrito muy poco policial con ETA de fondo. (Sólo recuerdo una novela que es GÁLVEZ EN EUSKADI, de Jorge Martínez Reverte.) Y yo lo atribuiría a lo que decía antes: la novela negra por encima de todo es un juego, y, cuando vives una tragedia muy de cerca (y el terrorismo lo es), resulta un poco difícil jugar con ella.
En Argentina se viene dando un fenómeno paradójico. El policial toma cuerpo y se desarrolla dentro de la literatura infantil y juvenil. ¿Sucede lo mismo en España?
En el caso de Flanagan, es innegable. Al mismo tiempo que han desaparecido las colecciones de novela negra para adultos, Flanagan es fenómeno de ventas entre los jóvenes. Yes verdad que hay muchos autores de novela infantil y juvenil que han abordado el tema. Sí, claro: juego, emociones, aventura urbana... Es lógico que cuaje entre los jóvenes.
¿Qué significa para vos la saga de Flanagan?
Mira: significa trabajar con Jaume Ribera, que quiere decir pasar ratos muy divertidos y aprender mucho; significa trabajar con un crítico que te toca los cojones cargándose párrafos que a ti te parecen sublimes y que él califica de chorradas; significa, pues, un acto de humildad y un aprendizaje continuo; significa analizar la obra mucho más que cuando trabajas tú solo; significa la posibilidad de crear un personaje que, en solitario, nunca conseguí crear... Significa un juego fantástico en cada libro.
¿Qué diferencias encontrás entre el lector adulto y el juvenil?
El lector juvenil es el que está ahí delante, llenando las aulas o las bibliotecas donde vas a dar conferencias sobre Flanagan, ese que te pregunta por qué Flanagan se fue con Carmen y no con Nines, que estaba mucho más buena y además era rica... Cuando te pones a escribir Flanagan, o juvenil en general, ese público está ahí, frente a ti, y te fuerza a utilizar un tono especial, a incluir imprescindibles elementos de humor, a tratar a los personajes de una forma determinada. El público adulto no existe. Es decir: eres tú mismo, tu imagen en el espejo. Escribes para ti, para conseguir el libro que querrías leer y no tienes en las librerías. Cuando escribes para adultos haces un acto de autosatisfacción, de onanismo... A menos que estemos hablando de novela de género, en que ya te he dicho que las exigencias del público lector cuentan mucho.
¿Existe para vos un nuevo policial latinoamericano?
Sólo podría juzgar a partir de Piglia, que me gusta mucho. O de Leonardo Padura. Poco más conozco. (Y mucho de lo que conozco no me gusta por el mismo motivo que no me gustan mucho algunos de mis compatriotas: una falta total de conocimiento de la novela negra, falta de disciplina para fijar reglas del juego y respetarlas, anarquía a la hora de escribir... Es difícil escribir una buena novela negra cuando uno escribe a la caraja, fiándose del poder de la improvisación. ¿Tú sabes que Proust leía novela policíaca porque, decía, de ella hay que aprender la firmeza de su estructura y la solidez de sus argumentos? Bueno, pues no hay estructura firme ni argumento sólico cuando se escribe sin rigor.)
"El día menos pensado" nació como guión de historieta. ¿Cuál es tu relación con el cómic?
Yo aprendí a escribir con el cómic. Viví durante más de diez años de los guiones de cómic y casi siete estuve casado con una dibujante de cómic (argentina, además) . Eso hace que le esté muy agradecido al cómic y que no quiera romper mis vínculos con él. Durante mucho tiempo, fui lector de cómic argentino (guiones de Saccomanno y de Robin... un tío muy facha, pero muy buen guionista: Robin nomeacuerdoqué). Luego, lo perdí un poco de vista porque me parecía que no me ofrecía nada interesante, pero durante el año pasado lo he recuperado con tanta fiebre como al principio de mis años lectores. He descubierto a EL PREDICADOR, y a los "ombliguistas" canadienses Seth y Joe Matt, y al genial y enloquecido Alan Moore, y el fantástico PIN UP de aquellos franceses, y algunos mangas sublimes. Sí, sí: creo que vivimos una excelente época de cómic.
¿En qué estás trabajando actualmente?
Estoy preparando la dirección de la película FLANAGAN, SÓLO FLANAGAN, que me han asegurado que (después de dos largos años de demoras) empezaremos a rodar este próximo mes de enero... Si no hay una nueva demora.